LA ASOCIACIÓN

Antonio López Pérez (Presidente Fundador)

Breve Historia de la Asociación

Corría el mes de Septiembre del año 1994 cuando me enteré por la prensa que el día 17 de ese mismo mes y año se iba a realizar un acto de despedida a los compañeros del GOE III, con motivo de su marcha hacía Bosnia.

Decidí acercarme al acuartelamiento de Rabasa (hacía bastante tiempo que no lo visitaba) para presenciar el acto de despedida, allí contacté con el SubTte. Navarro, que, tras proporcionarme una boina, me dijo que lo acompañara para presentarme al Presidente Nacional de la Hermandad de Antigüos Boinas Verdes.

Seguidamente nos dirigimos hacia la explanada, lugar donde se iba a celebrar el acto de despedida, y allí me presentó al compañero Roque Gutiérrez como Presidente Nacional de la Hermandad.

Mi sorpresa fue a mayores cuando entre la gente civil que estaba acomodándose para presenciar el mencionado acto, se encontraba Tomás García Sogorb compañero mío de la COE 31 y de mí mismo reemplazo, después de saludarnos efusivamente y presentarle yo a mi vez a Roque, nos dispusimos a presenciar la parada militar así como la entrega de acreditaciones y distinciones.

Una vez terminado el acto se nos ofreció un Vino de Honor, y en el trascurso del mismo saludamos al entonces comandante jefe del GOE III D. Vicente Bataller (promotor y alma mater de la creación de las Asociaciones de VBV). Durante la charla se me propuso, por parte del Cdte. Y resto de los compañeros, fundar la Asociación Provincial de Antigüos Boinas Verdes en Alicante, tras algunas dudas y recelos acepté el reto y el compromiso.

En los días sucesivos comencé a buscar a través de la guía telefónica a antigüos compañeros de la COE 31, y a la semana ya tenía localizados a algunos, los convoqué, y por fin el día 24 de Noviembre de ese mismo año nos reunimos todos, contando con la presencia del Presidente Nacional Roque Gutiérrez, y el entonces Capitán Gor.

De aquella reunión salió la primera junta directiva recayendo en mí la presidencia.

Tras la reunión se redactó el acta fundacional y a partir de ahí comenzó la andadura con todo tipo de penurias, puesto que no disponíamos de sede ni de fondos económicos, tan solo contábamos con nuestra ilusión y nuestro “propio” fondo económico.